Haciendo un paréntesis dentro de la temática del blog, me gustaría contarles una experiencia que tuve la suerte de vivir estos días atrás.El jueves 23 empezaba la fase de ascenso a Liga Femenina 1 (Lf1) para la cual se clasifico mi equipo de Liga Femenina 2 (Lf2).
El sueño de todo niño que práctica algún tipo de deporte y que realmente le gusta, es poder llegar a ser el mejor o bien, poder jugar con los mejores. Y pues, esta temporada yo tuve la suerte de cumplir un trocito de ese sueño.
He podido compartir cancha con leyendas de las NBA femenina, con jugadoras de selección y con muchas otras jugonas. Me llevo un poquito de cada una pues, lo que he podido aprender de ellas ha sido inexplicable.
Hemos hecho una temporada brillante, quedando en la parte alta de la tabla y consiguiendo esa clasificación para la fase de ascenso de la que hable al principio, celebrada en Lugo del 23 al 26 de Abril. Una concentración de los 8 mejores equipos de la Lf2. Conseguimos la victoria en los 2 primeros enfrentamientos y con ello ya teníamos "pie y medio" en la semifinal, la victoria en el tercer enfrentamiento no pudo ser, pero aun así conseguimos clasificarnos para esa semifinal (debido a "basket average", resultados cruzados, etc..).
Llego el dia de esa semifinal, las ganadoras conseguirían esa plaza de ascenso en la Lf1. Nuestro rival eran las favoritas, las que lo habían ganado todo y por las que todo el mundo apostaba, pero, lo que toda esa gente no sabia era que en este precioso deporte, no siempre las estadísticas o los resultados importan, que cada partido es un mundo y que en esos 40 minutos puede pasar hasta lo impensable.
Como no esperaba menos de mi equipo, salieron allí "a comérselas", no se lo pusimos nada fácil, cada balón se luchaba con uñas y dientes, cada ataque y cada defensa eran de infarto, celebrábamos cada punto como si fuera el decisivo. Los nervios y las sensaciones de cada minuto eran inexplicables.
Minuto 39:30 de partido, 30 segundos para finalizar el encuentro y estábamos 5 abajo, pero ahí seguíamos, luchando hasta el final, ¿Y qué creen que paso? Pues que estas guerreras consiguieron remontar esos 5 puntos en menos de 30 segundos y así, forzar el partido a 5 minutos más, prórroga.
Otros 5 minutos de infarto, nervios, celebración, angustia.. incluso de tristeza pues, al final no puedo ser, y es que, esto es lo que tiene este maravilloso deporte, que te da muchos momentos de felicidad pero también de tristeza. Que lo que parece que ya tienes, en cuanto te descuidas un poco, se te escapa y ahí tienes que seguir luchando.

En definitiva, de esta fase quizás no hayamos podido llevarnos el ascenso, pero yo me llevo a un grupo de personas y a unas guerreras ENORMES, dentro y fuera de la cancha, y eso si que no tiene precio.




























